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21 de julio de 2011

Reflexiones acerca del Proceso Creativo

El Proceso Creativo nace a partir de una búsqueda interior de los disparadores para dar a luz una obra: esa obra que ya existe pero que a través de esta experiencia de desbloqueo personal, descubrimos y liberamos. Citando el Shrimad Bhagavatam, “la creación es tan sólo la proyección en formas de aquello que ya existe”.

Por su parte, Julia Cameron expresa que “el camino del artista es un recorrido espiritual, un peregrinaje de regreso a uno mismo”. Nunca mejor definido, precisamente se trata de un trabajo intenso sobre nuestros miedos, nuestra historia y nuestro presente.

El Proceso Creativo nos propone dejar aquietado por un momento el pensamiento racional y nos invita a entregarnos a un juego libre, improvisado, asumiendo ese riesgo. De este modo, la improvisación aparece como herramienta por excelencia para la puesta en marcha del Proceso Creativo.

Todas las artes comienzan en la improvisación, en la expresión espontánea, en lo que nuestro ser nos dicta despojado de inhibiciones, en su forma más natural.

Luego aparecen los tecnicismos que dan forma a nuestras creaciones para convertirlas en hechos estéticos que recién se completan, en nuestro caso, cuando el lector se emociona, perturba, con nuestra obra.

Cada artista recorre el camino hacia la creación de un modo diferente, atravesando distintos obstáculos y desafíos. Por eso, no podemos decir que el Proceso Creativo es único, sino que existen varios Procesos Creativos, el de cada uno, que nunca puede ser idéntico al de otro. Como consecuencia, una obra original siempre va a ser única.

Es el estilo propio de cada artista el que le da ese toque especial, inevitable, porque el creador no puede abstraerse de su entorno, de sus vivencias, de aquello que lo inquieta, que lo mantiene atento.

En efecto, el Proceso Creativo se inicia con un “coágulo” en palabras de Cortázar, “una imagen quieta” según Pavlovsky, “protoimágenes” para Crosa. En definitiva, comienza a partir de aquello “del afuera” que nos atrapa produciendo una resonancia interna, que nos moviliza por dentro.

El Proceso Creativo entraña entonces una lucha de tensiones, en la que se enfrentan nuestra espontaneidad natural con nuestros bloqueos internos. Es un camino hacia nuestra esencia en el que la entrega y la perseverancia son fundamentales y su conocimiento nos hace fuertes frente a las adversidades: los vacíos, los momentos de “página en blanco”.

Como resultado de este proceso de aprendizaje, la obra lleva necesariamente una insignia, es claramente un reflejo de su autor: de lo que es y de lo que puede llegar a ser.

Todos somos seres creativos, pero quienes nos aventuramos en este viaje de instrospección, de descubrimiento y logramos llegar al final del recorrido, somos los artistas.

1 comentario:

  1. Si ahora estás en el mundo de las pelis... te recomiendo dos, "El Gran Pez" y "L'illusionniste" (la q es en dibujo). INCREIBLES.

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