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15 de noviembre de 2010

El día después

A la mañana siguiente de mi estreno en el taller, decidí que me gustaría estudiar Letras. Realmente no creo que sea imprescindible para el oficio de escritora, pero sí considero que suma, y mucho. Me lo imagino como un modo de ordenar la lectura, más bien de obligarme a leer metódicamente (y sí, no olviden que soy abogada) y como un canal para dejar fluir toda esta "cuestión literaria" que me tiene tan fascinada.

Además, leer es fundamental para cualquier escritor. Diferentes autores, nacionales y extranjeros, todo tipo de géneros, en distintos idiomas si se tiene la posibilidad, para enriquecer el vocabulario, conocer distintos estilos y también como disparador para la creación.

Lo han dicho los grandes maestros. Citando a Borges "Que otros se enorgullezcan por lo que han escrito, yo me enorgullezco por lo que he leído". Espero que así sea aunque la verdad es que a mís 28 años, si quiero tomarme este asunto en serio, leí la mitad de lo que debería. Pero pienso que nunca es tarde así que me impuse un deber que consiste en leer un libro cada 15 días. Es un plazo razonable, justamente porque quiero que sea posible cumplirlo teniendo en cuenta mis obligaciones diarias. Un buen paso para empezar.

Retomando el tema de la carrera, por supuesto recurrí al coordinador por ayuda, como orientación. "Qué opinión te merece la UBA para estudiar Letras", le pregunté. Y me contestó en forma muy contundente: "NI SE TE OCURRA". Así nomás, con letras mayúsculas para que no pase desapercibido.

Según dicen -y no es el primero ni seguramente el último- si uno desea ser escritor, su lugar no es la facultad porque la carrera forma críticos de Literatura no escritores.Es verdad y razonable, pero además me han dicho que en la UBA los profesores hasta pareciera que detestan a los escritores, que no te hacen disfrutar de la lectura de tanto vapulearla.

No transmiten la pasión que sí transmiten en la UCA (Universidad Católica Argentina). Por eso me recomendó la UCA, donde también van sus hijas. A propósito, me puse en contacto con una de ellas para que me cuente su experienda en esa universidad y pude percibir que está super contenta con la carrera, las instalaciones, los profesores... En fin, en todo aspecto.

El jueves pasado fui a averiguar en mi horario de almuerzo ya que trabajo cerca de la UCA y volví con la cabeza gacha porque tienen horario matutino solamente, de 7.30 a 13.30, lo cual la convirtió en una alternativa descartada. Trabajo de 9 a 18 hs., como casi la mayoría de los mortales imagino. Qué loco pensar que dedicamos la mayor parte de nuestros días a trabajar...

Bueno, no me di por vencida y seguí buscando en Internet otros establecimientos. La USAL (Universidad del Salvador) tiene turno noche, pero es de lunes a viernes de 19 a 22, algo así. Ahí reconsideré si es apropiado meterme o no en OTRA carrera universitaria, donde tenga que cursar de lunes a viernes, después de mi jornada laboral habitual. Y me dije que no.

Eso es tiempo pasado. Cuando iba al colegio, y esa era mi única obligación, pude hacerlo, pero hoy por hoy no más de lunes a viernes. Me conozco, no va a prosperar.

Distinto sería ir de lunes a viernes, durante las mañanas, a la UCA en Puerto Madero. Es otra cosa, sería como un paseo cultural. Además, porque eso implicaría que dispongo de tiempo para hacerlo y que soy dueña de mis horarios.

En conclusión, me definí por la UCA, espero que dentro de dos años, cuando mi realidad sea diferente y mis tiempos también.

Por lo pronto, sigo con el taller literario y estaré atenta a seminarios/charlas que vayan apareciendo, que de algún modo vaya atrayendo.

Y escribir todos los días, como terapia y entrenamiento.

2 comentarios:

  1. Suerte, pero si te obligás tanto, es posible que te aburras y lo abandones... si amás escribir, escribí, no te obligues a leer, lee cuando tengas ganas... hay que forzarse para llegar a las metas, pero esforzarse no es sinónimo de obligarse... suerte

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  2. Gracias Octagenario! Tomo tu consejo!

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